nacionFuente: La Nación, 25 de noviembre de 2019 - Ver artículo original

¿Qué hacemos con Martín?", es el tema de la conversación entre Luciana, y Carla, su maestra y su directora.

-Yo creo que debe repetir el año, no logra comprender lo que lee, no registra la conversación del aula -dice Luciana.

-¿Y repitiendo lo logrará? -dice Carla.

-No sé, la verdad es que no maneja los contenidos que estamos exigiendo, se lo ve perdido en el aula, los compañeros se dan cuenta -argumenta Luciana.

-Pero ¿te lo imaginás con otro grupo el año que viene?, ¿te imaginás la sensación de fracaso encima?

-¿No te parece que en el verano puede mejorar?

-Según, si lo apoyamos nosotros, si se pone la familia y si él madura, ¿puede pasar?

-La familia no funcionó durante el año, no sé si cambiará ahora.

-Dejarlo pasar de grado, si nadie hace nada, será otro año perdido, y más sufrimiento para él.

Carla y Luciana están confundidas, no saben qué hacer, no tienen idea de la medida que ayudará a Martín. En el pasado, todo era más fácil, dice Carla, se trataba de directivas que decían lo que debía saber para aprobar, y todo el mundo lo aceptaba. ¿Era bueno para los chicos? En general no, repetir siempre es malo, es la sensación de volver atrás, de perder el grupo. Pero si nadie apoya, si el chico no asume la dificultad, dejarlo pasar tampoco es una solución.

Esto ha cambiado mucho en el sistema educativo, no hay reglas transparentes para todas las escuelas en todos los casos. No puede pensarse en soluciones verticales. La maestra, la directora, los padres, el chico, los compañeros, son decisivos en estas situaciones. Y siempre que asuman la responsabilidad, es muy bueno que sea así. La escuela ya no es un lugar de obediencia que cumplirá directivas. Debe construirlas, debe mirar los fundamentos de las políticas para interpretar soluciones. Los padres no pueden escuchar meramente ni reclamar de un modo irresponsable. Deben ser actores responsables, alineados con los docentes y directores de la escuela.

Esta nueva escuela es una construcción colectiva, tiene autoridades que deben ser respetadas, pero tiene una comunidad que será responsable de tomar las mejores decisiones, que pueden no ser las mejores para lo que cada uno cree y piensa. El desafío es construir un entorno de trabajo, cada uno desde su rol, acompañando a los chicos, lo que, en definitiva, no solo es lo importante, sino lo esencial. La escuela debe enseñarnos saberes y valores básicos. Con aciertos o errores, se trata de que estemos juntos, cada uno desde su rol, conteniendo a los chicos. Seamos duros o seamos blandos, se trata de que hagamos el esfuerzo por ayudarlos, por transmitirles las bases para recorrer este difícil, aunque apasionante, camino de la vida.

Director de la Escuela de Gestión Educativa

Por: Gustavo Iaies