diadelmaestrop17Fuente: La Voz del Interior, Lunes 11 de septiembre de 2017 - Ver artículo original

Finlandia considera a los educadores sujetos determinantes del cambio social. En nuestro país lidian con múltiples funciones. Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre los nórdicos y los australes.


Mis maestras de primer grado eran dos monjitas españolas que con sólo mirarlas daban ganas de abrazarlas. Madre Magdalena y Madre Cecilia eran hermanas de familia y, ambas, religiosas escolapias que daban la vida por sus alumnas. En el Día del Maestro siempre aparecen en la memoria. Según recuerdo, su misión central era enseñar. Hoy, con cambios de paradigmas sociales y varias crisis en las espaldas, los maestros han ido sumando tareas. Todo parece más complejo.

Los maestros del siglo 21, en Córdoba, trabajan en el barro y en el llano, muy lejos del ideal de antaño y en las antípodas del reconocimiento y formación de los maestros de otras latitudes.

Es que hace tiempo que la sociedad argentina dejó de girar en torno a la educación. Por ende, está lejos de venerar a sus maestros como lo hace Finlandia, el país “estrella” en la materia. ¿Qué tienen los nórdicos que no tenemos los australes? ¿Se pueden comparar países y realidades?

El reportaje titulado: “El país de los maestros”, publicado en el diario español El País, sobre los docentes de Finlandia, da letra –aunque resulte odioso– para comparar con nuestro propio sistema.

Jugar “en primera”

Los maestros finlandeses deciden qué enseñan, cómo enseñan y a qué ritmo. Tienen libertad y preparación y juegan “en primera”, en uno de los sistemas educativos más prestigiosos del mundo. Sus alumnos demuestran un rendimiento académico notable, según los resultados de todas las pruebas internacionales de evaluación. Es un sistema igualitario, de alta calidad, con docentes altamente calificados y un régimen flexible.

Es cierto que la realidad social es otra, que no existe la obscena brecha de desigualdad que atraviesa a la Argentina y que no hay pirámides con una enorme base de pobres y una pequeña cúspide de ricos. Pero los chicos con dificultades de aprendizaje existen también allí y se les da una atención y un seguimiento personalizados.

En Finlandia todas las escuelas son públicas y gratuitas y se destina el 6,25 por ciento del Producto Interno Bruto a la educación. La Argentina, por ley, también invierte el 6,3 por ciento del PIB.

Pero los resultados no son los mismos y, en Córdoba, el 27,7 por ciento de los alumnos del primario asisten a colegios privados. Lo mismo ocurre con cuatro de cada diez estudiantes secundarios.

Para los niños finlandeses, la escuela obligatoria arranca a los 7 años y dura nueve. En los primeros años, tienen libros de texto y una comida al día. La evaluación es continua y los alumnos son los encargados de fijarse objetivos que tienen que cumplir. La relación entre los maestros y los estudiantes es fluida: discuten y debaten en igualdad de condiciones.

En Córdoba, la educación obligatoria es de 14 años e inicia a los 4 años. Comen en la escuela los niños de bajos ingresos incluidos en el plan alimentario provincial. Hay libros en las bibliotecas, pero no se regalan los de texto.

Una carrera popular

El centro de la educación en Finlandia está puesto en los maestros. Es una carrera muy popular a la que aspiran miles, pero a la que sólo ingresa un puñado. Son cinco años de estudios universitarios y una maestría. Es una profesión prestigiosa y los docentes gozan de un reconocimiento de larga data.

En Córdoba, en 2009 cambió el plan de estudios para el magisterio y el nivel inicial, que sumó un año: son cuatro de cursado. La carrera es terciaria. Aquí también, cada vez más estudiantes eligen la formación docente. Sin embargo, según testimonios de los propios docentes, es una profesión poco valorada y con una salida laboral estable y casi inmediata.

Según un informe publicado en mayo pasado por el diario La Nación, un maestro de primaria finlandés gana 3.123 euros en promedio. Unos 62.500 pesos. En Córdoba, el salario en bruto de un maestro de grado con 10 años de antigüedad y con jornada simple ronda los 17 mil pesos (850 euros).

En Finlandia, las autoridades educativas elaboran contenidos mínimos que los maestros desarrollan a su criterio. Las escuelas no compiten entre sí: cooperan. Los chicos tienen tiempo para jugar y no llevan tarea a casa.

En Córdoba las instituciones también cooperan entre sí. Los niños tienen recreos de cinco o 10 minutos cada dos módulos de 45 o 30 minutos y tienen deberes.

Por qué se celebra este día

Es en homenaje a la muerte de Domingo Faustino Sarmiento.

El 11 de Septiembre se celebra el Día del Maestro en la Argentina, en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, quien falleció en Asunción del Paraguay, en 1888. Así quedó establecido en la Conferencia Interamericana de Educación que se celebró en Panamá en 1943.

Durante su presidencia (1868-1874), Sarmiento promovió la creación de nuevas escuelas en el país –unas 800–, lo que permitió que la cantidad de alumnos aumentara considerablemente, de 30 mil a 110 mil.