DATA ART 2534972Fuente: La Voz del Interior, 29 de septiembre de 2018 - Ver artículo original

Una experiencia en marcha, en una escuela rural de Río Tercero. Los acuerdos de convivencia, como eje.


Río Tercero. Cómo integrar a todos por igual: esa fue la premisa en el jardín de infantes de la escuela rural Yapeyú, cercana a la ciudad de Río Tercero. A esa aula concurren ocho alumnos, de 3 a 5 años, de los cuales seis son bolivianos. Los ocho son de condición socioeconómica muy humilde.

La experiencia parte de uno de los 110 acuerdos escolares de convivencia, puestos en práctica en los últimos años en escuelas del departamento Tercero Arriba, en el marco de un proyecto que se aplica en toda la provincia.

Silvina Leyría (42), la docente a cargo del jardín, se propuso profundizar en las costumbres de las familias bolivianas cuya principal actividad laboral está ligada a los cortaderos de ladrillo. Así fue como visitó sus hogares y compartió sus comidas. A fin de año, esas familias serán invitadas a la casa de “la seño”, para seguir afianzando lazos.

Leyría comenzó por explorar la lengua. “Los alumnos tienen a sus papás que hablan en quechua y muy poco en castellano”, contó. Además, reconoció que le llamó la atención “cómo mantienen costumbres culturales de su país, a pesar de estar muy lejos”.
La docente detalló que sus alumnos extranjeros pertenecen a “familias muy humildes, cuyas casas se inundan o sus techos vuelan ante tormentas”. Describió que no tienen energía eléctrica en ese ámbito rural (utilizan algunas horas un generador para la iluminación) y buscan agua en el río.

La maestra encontró “a familias numerosas, de hasta nueve hijos”. Algunas padecen una condición económica tan precaria que entre sus hábitos aparece “recolectar cosas de basureros clandestinos”, cercanos al sitio que habitan.

“De a poco, se logró que los chicos hablaran y se expresaran, para saber lo que piensan”, apuntó.

Leyría contó que en el aula hacen “asambleas de alumnos, en un ámbito transversal, donde cada uno tiene la palabra, y se motiva por sus intereses y se aprende”.

Por caso, uno de ellos reconoció entre sus deseos “tener ventana con vidrios en su casa”.

La docente expone que su meta, aún en proceso, es “dentro de un marco pedagógico, poder insertarlos y darle pertenencia a la comunidad”.

Este proyecto, al igual que otros en ejecución en la provincia, plantea un abordaje de las situaciones de conflicto social, de convivencia, y de integración y equidad en el aula. Esa es la finalidad.

El caso de la escuela Yapeyú sirve como muestra de tantos otros posibles, entre dificultades sociales, económicas y culturales que se trasladan a las aulas.

Uno, entre muchos proyectos con igual fin

Se suman experiencias en escuelas de la provincia.

Estos proyectos buscan consagrar los derechos del niño, abordando conflictos sociales de convivencia escolar, en los que la escuela profundiza para acortar la distancia cultural, la desigualdad o los problemas cotidianos. Esa es la finalidad. Y un caso sirve como muestra de tantos otros posibles, todos entre dificultades sociales, económicas y culturales.

* Corresponsalía