LVFuente: La Voz del Interior, Lunes 28 de enero de 2019 - Ver artículo original

Una psicopedagoga creó una aplicación que busca facilitar la inclusión y el estudio. Funciona como una carpeta virtual que permite manipular y sistematizar la información.


Florencia Bernardis es psicopedagoga y trabaja en Villa Giardino y en el corredor Punilla en el apoyo a personas con discapacidad. El año pasado, al observar dificultades de estudiantes para registrar las clases en algunas asignaturas, creó la aplicación EnterClass (https://enterclass.com.ar/).

Se trata de un software que pretende eliminar barreras e incluir a jóvenes con discapacidad intelectual leve, afasia, problemas motrices o déficit atencional y a alumnos que deseen copiar las clases de otra manera y armar sus carpetas de forma virtual.

La aplicación propone un modo de manipular, sistematizar y producir información y conocimientos; es decir, registrar y organizar los contenidos en un dispositivo móvil, utilizando fotos, videos, textos, dibujos, cuadrículas para matemáticas y audios.

Es como una carpeta o un cuaderno anotador, que funciona off line y se puede descargar en la tienda on line de celulares con sistema Android (Play Store). Hay disponibles dos versiones: una básica que permite crear una carpeta y conocer las herramientas, el diseño y las ventajas de la aplicación y una versión completa, que habilita carpetas para todas las materias por tiempo ilimitado, con un costo de 600 pesos.

“Surge como una respuesta a una necesidad que observé en mis pacientes con discapacidad, que acompaño en la escuela común, y a quienes se les dificulta el registro de la información. No la comprensión, pero sí el registro; lo que los pone en desventaja con el resto”, explica Bernardis.

El proyecto de crear un dispositivo inclusivo surgió en el momento en que uno de sus alumnos ingresaba al secundario y al comprobar que no existían aplicaciones de este tipo.

“Es también una oportunidad de acortar el abismo que hay entre la escuela tradicional y los avances vertiginosos de la tecnología. La escuela hoy está obsoleta y sería una estrategia de inclusión”, plantea la psicopedagoga.

Estrategia de inclusión

La aplicación funciona igual que una carpeta tradicional, separada por materias. La diferencia es que el registro de la información se puede hacer en distintos formatos (audio, video, texto o imágenes). Además, permite sacar fotos y adjuntarlas y queda sistematizado en orden.

Si a un estudiante, por caso, le cuesta copiar una guía de preguntas del pizarrón, puede sacar una fotografía y subirla a su carpeta virtual.

Este dispositivo de apoyo se utiliza durante la clase y también después, ya que consta de solapas: en una se registran las clases; en otra se realiza un resumen con el profesor de apoyo o solo y una tercera funciona como un cuaderno de comunicaciones más fluido.

“Los ‘profes’ que en el secundario no tienen el tiempo del maestro en el primario pueden mandar un audio al profesional que atiende al chico o a la familia. Cuando estamos viendo, por ejemplo, la célula, los que acompañamos a personas con mayores desafíos, usamos mucho imágenes y videos. Entonces, el docente le puede mandar un video, un archivo o explicar de manera diferenciada para su modo de aprender”, grafica Bernardis.

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La plataforma ordena las clases, de manera automática, por fecha y por número. “Generalmente cuando hay déficit de atención o retraso mental leve o una afasia, hay desorganización y las funciones ejecutivas fallan. La aplicación sube la clase y pone un número para seguir un orden”, ilustra.