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Para descargar la Carta: http://www.arzobispadocba.org.ar/contenidobiblioteca/carta-a-las-comunidades-ante-algunos-desafios-pastorales/

«Tampoco se pone vino en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más.¡A vino nuevo, odres nuevos!» Lucas 5,37-38

A las comunidades parroquiales y ámbitos similares.

Queridos hermanos.

En el camino sinodal que venimos realizando como Iglesia que peregrina en Córdoba, los sacerdotes queremos compartir con las comunidades (consejos pastorales, comisiones arquidiocesanas, movimientos y asociaciones, etc.) nuestra preocupación en torno a desafíos en la atención pastoral desde nuestro ministerio.

Por esto mismo, deseamos compartir algunos interrogantes, y posibles propuestas, con el fin de que cada sacerdote, con su Consejo Pastoral y ámbitos similares, pueda discernir lo aquí expresado. No pretendemos que la misma sea asumida como una directiva, sino como expresión de un deseo de caminar juntos con el fin de ir tomando consciencia y sensibilizándonos ante estos nuevos desafíos en pastoral de las comunidades.

Es sumamente valioso que podamos realizar un camino de discernimiento y maduración frente a algunos desafíos pastorales que requieren una progresiva conversión pastoral, con el fin de poder llegar a todos, especialmente a las periferias geográficas y existenciales.

Nuestro Arzobispo nos dice en su reciente carta pastoral anunciado el XI Sínodo "Hace falta pasar de una pastoral de mera conservación a una decididamente misionera. Avanzar en el camino de la conversión pastoral no puede dejar las cosas como están. Es preciso abandonar el cómodo criterio del 'siempre se ha hecho así'. Repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades. Lo importante es no caminar solos."[1]Este es el impulso vital que nos tiene que animar a caminar progresiva y decididamente a vivir una pastoral en clave misional y no una pastoral de mera conservación.

Algunos desafíos.

En nuestras realidades parroquiales, podemos detectar algunos desafíos e intentar nuevas respuestas:

Demandas sacerdotales y pocos agentes pastorales.
Este es uno de los desafíos más frecuentes. Tenemos que asumir que el sacerdote no es el único evangelizador. Todos los bautizados estamos llamados a sembrar el Reino, es decir, hacer presente a Dios entre nosotros. Si todo dependiera del sacerdote o de algunos agentes pastorales, esta tarea no solo sería imposible sino muchas veces agobiante y desalentadora. No asumir esto nos transforma en lo que comúnmente llamamos un sacerdote "autosuficiente, omnipotente, todoterreno"[2], mientras que Jesús nos pide que seamos discípulos, no superhombres. Es preferible que muchos hagan poco y no que pocos hagan mucho o todo.

Por esto, es necesario que cada Consejo Pastoral pueda tener una mirada comprehensiva y global de toda la comunidad parroquial e imaginar criterios claros en torno a la vida eclesial en cada capilla o centro pastoral.

Un número excesivo de celebraciones.
Otro desafío, que se nos presentan son las cantidades de misas que un sacerdote debe celebrar los fines de semana, además de las celebraciones de bautismos y casamientos. ¿Y el sacramento de la Reconciliación? ¿Qué espacio ocupa en la agenda celebrativa? Hay sacerdotes que habitualmente celebran seis u ocho misas por fin de semana. Esta realidad es sumamente peligrosa, porque la rutina y el cansancio hacen que los sacerdotes celebren por lo menos -obviamente- siempre apurados. Esto nos cuestiona fuertemente: ¿qué Iglesia queremos vivir? ¿Qué momento tiene un pastor para estar con el Pueblo de Dios? ¿Cómo vivir la cultura del encuentro -que tanto nos pide el Papa Francisco- si el sacerdote tiene tiempos muy acotados? ¿Cómo celebrar la Eucaristía en clave de encuentro y fiesta, si se lo hace a contrarreloj? En el caso del sacerdote ¿cómo celebra cada Eucaristía?

Otra problemática, es la cantidad de celebraciones eucarísticas que se realizan en una misma comunidad. Constatamos que algunas de ellas no son indispensables, ya que solo responden a una costumbre, comodidad horaria o preocupación monetaria. Ante esto, nos debemos preguntar: ¿no sería conveniente suprimir algunas celebraciones para compartirlas encontrándonos entre nosotros y saliendo al encuentro de los más lejos? ¿No sería posible celebrar la Palabra mediante animadores comunitarios en lugar de otra misa? Teniendo presente la rica variedad de medios tecnológicos en comunicación que el mundo nos ofrece[3], ¿no sería oportuno que en las celebraciones de la Palabra se compartiera una misma reflexión? Es más, hasta se podrían celebrar simultáneamente todas las celebraciones de la Palabra de las distintos lugares como un signo de comunión eclesial.

Ante estos desafíos y salvando las diferencias de las épocas, el Sto. Cura Brochero ¿celebraba tantas misas? No, solo una, y el resto de su tiempo se dedicaba a visitar enfermos, a hablar de Dios, a promocionar a sus paisanos haciendo brillar la imagen de Dios en el corazón de sus fieles. Mientras que sus paisanos se hacían eco del evangelio desde su misión bautismal.

Cada comunidad debe procurar que su pastor no pierda el fuego de su primer amor (Ap. 2,4) ante el agobio de un activismo sacramentalista.

No pocas comunidades tienen tantas novenas y fiestas patronales como barrios, pueblos o parajes. Algunas parroquias tienen hasta trece novenas patronales, con sus respectivas fiestas, y algunas comunidades celebran también a su vice patrono. Es decir, un tercio de la vida pastoral de una comunidad parroquial se desarrolla en novenas y fiestas patronales, es posible pensar en novenas celebradas y animadas por laicos, y que el sacerdote presida la Fiesta Patronal. No es lo mismo tener trece novenas que trece celebraciones patronales. O bien, que el sacerdote presida el triduo en el marco de la novena. Las situaciones socio-culturales de hoy requieren respuestas acordes a cada realidad.

El esfuerzo realizado en tiempos, recursos económicos, cansancio personal en muchas ocasiones no es una inversión pastoral sino un verdadero agobio. Cada comunidad con su Consejo Pastoral está llamada a repensar su acción evangelizadora en clave de conversión poniendo todo su esfuerzo en transformar de manera creativa su ser y quehacer pastoral.

Una Iglesia "en salida".
Finalmente, deberíamos renovar firmemente el propósito de seguir madurando a la luz del Evangelio los desafíos que se nos presentan. Si en nuestro Camino Pastoral decimos que queremos ser una Iglesia abierta, samaritana y con rostro humano, en la práctica tendríamos que tratar de ser una comunidad que se abra como "casa de todos", "hospital de campaña", "de puertas abiertas"; "de periferias existenciales" y "en salida", de lo contrario seguiremos viviendo en una Iglesia autorreferencial.

El papa Benedicto XVI nos anima: "El domingo, día del Señor, es la ocasión propicia para sacar fuerzas de él, que es el Señor de la vida. Por tanto, el precepto festivo no es un deber impuesto desde afuera, un peso sobre nuestros hombros. Al contrario, participar en la celebración dominical, alimentarse del Pan eucarístico y experimentar la comunión de los hermanos y las hermanas en Cristo, es una necesidad para el cristiano; es una alegría; así el cristiano puede encontrar la energía necesaria para el camino que debemos recorrer cada semana."[4].

Por último, renovar nuestra tarea evangelizadora supone un proceso, que debe ser llevado a cabo respetando los tiempos y las posibilidades concretos, pero con cierta firmeza, que brota de la convicción de un ideal de Iglesia que nos mueve a estar siempre en camino.

Consignas para la reflexión de esta carta.

1. Compartamos las resonancias del texto leído.

2. A partir de lo dialogado, ¿qué propuestas concretas podemos hacer a nuestra comunidad y la comunidad diocesana?

3. Formulemos por escrito lo trabajado remitiéndolo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. antes del 12 de diciembre.


1 Carta Pastoral del Arzobispo de Córdoba anunciando el XI Sínodo Arquidiocesano. (04-10-2015) Citando a EvangeliiGaudium15,25 y 33

2 Proyecto de Formación Sacerdotal Permanente. Mayo del 2013. Capítulo I: Crisis del modelo sacerdotal existencial autosuficiente (p. 3)

3 A modo de ejemplo: misas radiales, televisivas, grabar la homilía del sacerdote y enviarla por Whats-App, compartir una reflexión escrita o la hojita del domingo, etc.

[4] Misa de clausura del congreso eucarístico italiano (Bari). Homilía de su santidad Benedicto XVI. Solemnidad del "Corpus Christi" Domingo 29 de mayo de 2005

¡Gracias por recibir este mensaje y comunicarlo! Comunicar es cuidarnos, es caminar juntos!

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